Percibo cosas que no puedo explicar con palabras, pero son más claras que las palabras porque ni siquiera admiten interpretación. Se cuando las plantas están felices y cuando no. Y la felicidad de las plantas es más sencilla que la nuestra, porque cuando no están felices, es porque algo en el entorno no está bien, y no porque ellas estén "pensando" mal, porque no piensan. Esto lo percibo mirándolas.... cuando están bien las veo sanas, como si interiormente brillaran (y no lo digo metafóricamente), y cuando están mal, se nota que están deprimidas. Con el tiempo he aprendido a distinguir que es lo que necesitan que les cambie. Ahora adivino de inmediato que les pasa, aveces no les gusta el macetero, u otras veces no les gusta el lugar donde las puse, pero a todas les encanta la lluvia. Hay planas más independientes y otras más sensibles que necesitan más atención. Y no digo atención de tipo "regarlas", sino que atención de darles importancia.
Para la gente de campo, o quienes viven en la naturaleza y no están tan distraídos de si mismos, todas estas percepciones son tan naturales y comunes como su propio nombre, pasan a ser algo llamado "sentido común", porque es un sentido, y bien común. Pero cuando uno empieza desde niño a creerle todo a la mente, a lo racional, a lo que puede ser comprobado con pruebas experimentales con parámetros que no tienen nada que ver con el verdadero lenguaje de la naturaleza y la intuición, el sentido de la percepción extransensorial se atrofia. Es por la misma razón, que las personas que viven en entornos naturales o alejados de la turbulencia de las ciudades saben cuales plantas curan tales afecciones, saben qué significan ciertos comportamientos de los animales, de las nubes, y lo creen absolutamente, porque saben muchos de los secretos de la naturaleza, debido a que nunca se les atrofió la percepción extrasensorial. No lo creen por ignorancia - como piensan los que se les atrofió el tercer ojo-, sino que creen en esto porque lo "SABEN" con esa certeza tan auténtica como lo que se sabe de corazón.
Yo sólo uso esta percepción ahora para relacionarme con la gente. A las personas que las veo sol, me acerco feliz y sin ninguna barrera ni defensa, pero a las personas que las veo oscuras, no me acerco y las evito. Pero, si por cualquier razón me tengo que relacionar con ellas momentáneamente, internamente me pongo defensas y no les abro mi corazón. Cuando yo no abro mi corazón, soy sincera, pero me relaciono con la otra persona no desde una relación tu a tu, sino tu a extraño. Es decir, expreso mi opinión sin detalles, en lo justo y necesario, doy respuestas estándar, no debato nada con esa persona, todo lo que me diga me entra por una oreja y me sale por la otra, mentalmente me estoy protegiendo, y bueno, como no se puede tener intimidad con una persona con estos parámetros, naturalmente terminamos por distanciarnos tan rápido como el agua y el aceite. En cambio con las personas que sí abro mi corazón, no pongo ninguna barrera, soy sincera, cariñosa, y abierta.