Esta entrada es bastante personal porque es sólo para mi. No tengo problemas con que la lean otras personas pero mi principal objetivo es documentar mi camino en mi propio everest espiritual. Es un ascenso lento, persistente, del día a día, donde tengo que mantener mi foco y mi sistema nervioso calmado para ir subiendo. Cada metro que subo, estoy un metro más lejos de mi zona segura y conocida. Cada metro que subo, es un nivel más lejos del nivel de oxigeno al que estoy acostumbrada a tener.
Mi situación requiere mantener un rango de calma que me permita sostener este nuevo de nivel de manera consistente, permanente, segura, y anclada, para seguir subiendo. Si en un moemnto del trayecto no me siento segura, y me dan ganas de volver al inicio, se que luego tendre que volver a subir todo denuevo. No hay cómo escapar porque yo decidí subir el Everest.
Este camino es bien personal porque así es como lo siento internamente aunque externamente para otra persona mi "batalla" pueda no ser nada, o puede que esa persona no tenga esa misma percepción sobre el tema que para mi es tema. Tampoco debemos compararnos mucho porque todos tenemos ciertas cosas que nos cuestan que para otros son fáciles.
Ahora les contaré el tema: No tengo IDEA de donde exatamente viene esta sensación que he traido desde que recuerdo, pero tiene que ver con mi sensación de seguridad interna, el dinero, y lo económico. Pero no es sólo económico, porque todo lo que tiene que ver con el dinero juega con mi sensación de estar segura o insegura en el mundo. Sin embargo, cuando lo pienso bien, no debería ser así desde la lógica porque soy una persona con tantas habilidades, profesión, talentos, que en caso DE, no me costaría nada empezar a generar dinero de alguna manera. Pero igual el tema del dinero me genera tensiones que suelen aparecer cuando entro en el miedo. Pero como te decía, tengo que volver a la calma de manera persistente, enfocarme en subir y no en bajar, mirar hacia arriba y no hacia abajo. Y ya he logrado muchas cosas. Antes gastaba con angustia, ahora, la mayoría de las veces gasto y no me entra la angustia porque siento el amor de Dios amoroso feliz de que yo me permita lo que el me da infinitamente. Explicandolo de otra manera, siento ese amor, literal de Dios que lo único que quiere es regalonear a sus hijos pero no puede forzarnos a recibir, solamente puede crecer a través de nuestra mente como una pequeña intuición el deseo de querer más, y las herramientras para lograrlo, y además un pequeño miedo que es el guardian del ego que intenta que no lo logremos, pero SIEMPRE sabiendo que ese pequeño guardian se puede eliminar si uno con convicción decide no hacerle caso, se disuelve como una nuve en un día caluroso, deja de existir.
Esa es mi práctica espiritual.Ya no puedo volver atrás. No puedo dejarme atrapar por el miedo, pensar que no tengo dinero y empezar a gastar menos para proteger esos recursos ilusorios de mi cuenta del banco. Elijo mantenerme firme en la convicción que debo gastar lo que quiera gastar, debo vivir como quiero vivir, y la vida se ajustará a mi nivel. Es una práctica que para avanzar no permite dudas, no permite miedos, hay que seguir subiendo, lentamente y darse cuenta como en cada paso uno es sostenido.
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